20 jun 2012

¿Tenía que ser yo el producto de tan encrucijada historia? Pareciera que todas las cascadas heladas que estuvieron aumentando su caudal año tras año, historia tras historia, golpe tras golpe, han caído en mí, justo sobre mi frente para hacerme golpear dura y sangrientamente contra el asfalto. Necesito llorar mares de esperanzas escondidas sobre algún regazo de luces. ¡Necesito escuchar una canción que me haga sacar toda la oscuridad! Necesito dejar de buscar el ángulo perfecto de mi vida, porque quizás -probablemente- no exista. Necesito salir del aire ya respirado y asfixiante. Mi obediencia interior me obliga a dejarme morir en este punto, dejar de indagar, dejar de respirar, intentar desaparecer espiritualmente, dejar de intentar sacar a flote mis análisis que no hacen más que situarme sola en medio de un millón de personas. Ya no quiero escribir esto. Está contaminado de mi triste historia.