Es muy cierto que el dolor te obliga a sentirlo, no así el amor, que podemos ignorarlo por completo.
Esta vez es el primero el que se esconde en las tareas, se camufla en la ansiedad, se pone tras un vidrio intocable. Saber que está ahí y no poder palparlo hasta cuando él decide.
A veces me callo porque las palabras me atragantan. Hoy y no sé hasta cuándo.