Tomarte las manos. Beberte. Consumir todo tu amor sin agotarte. Mirarte. Recorrer las curvas de tus labios. Me siento extraña, esta no soy yo. Dónde has metido a mi verdadero yo?! Dónde?! No grites, estás detrás del espejo, sólo tenés que cruzarlo, pero te tomará mucho tiempo.
Y así fui en busca de mí. Estaba segura que serían sólo unos minutos. Me paré frente al espejo grande y curvo de mi habitación, decidida a hacerlo. Parecía tan sólido y frío, pero realmente no lo era. Mi dedo índice comenzó con el trabajo, fue atravesando lenatmente aquel material que reflejaba mi cara de asombro. Siguió mi mano, mi brazo, mi hombro... y así todo mi cuerpo. Lo había logrado. Estaba del otro lado del espejo, tendría que comenzar la búsqueda de mi YO.