4 ago 2016

Ayer volví a sentir esa incertidumbre que pica en la boca con gusto a adrenalina.
Abrí la puerta y salí a palpar lo desconocido.
Tembló mi pie derecho hasta apoyarlo en el suelo y darme cuenta que no me iba a caer.
Abracé una luz de color indescriptible y confié. Simplemente, confié.