El éxtasis y la locura corriendo a galopadas por la sangre, la piel tirante deseando gritar, las miradas perdidas en algún punto más allá de la inútil realidad, todas esas hormonas que se convierten en una dimensión del amor momentánea... Allí, sintiéndome cómoda con tanto sentimiento en la palma de mi mano. Quizás es la conexión más fiel con la felicidad.
Siempre ocupando el tiempo en pensar fórmulas de felicidad. Felicidad. ¡FELICIDAD! Extraña manera de vivir. ¿Por qué no nos enlazamos con alguien sin tener la meta del máximo orgasmo? Nunca sabremos simplemente vivir.
Sólo necesito mi cuaderno.
Tus labios me desafían a que los cure.