16 jul 2015

El día me tomó por sorpresa
parándome sobre el pie equivocado.
Llegada tarde, tedioso trabajo,
innecesarias charlas de cortesía,
tristeza que quiero arrancarte de un beso.

Mirando por el vidrio del ómnibus
llegó el fin del día,
suponiendo que la madrugada
no es mi hora de terminar,
cerré la puerta a los pensamientos
y acallé la preocupación
con estúpidas lógicas
que me jacto de tener.