Ella cree ser princesa
y manipula por su necesidad.
Muchos caímos y más caerán
en sus hechizos hechos con armas de corte y fuego.
Tanto no me preocupa eso,
sino que su imagen se aferre
en las baldosas, en el auto, en al aire
de la mujer que menos lo merece.
Lejos está de ser un orgullo,
no,
es la nicotina que cuesta liberar de los pulmones
una vez que ya se dejó de fumar.