Se acomoda en su descanso,
es un mar sin olas cuando la miro,
es una tormenta de fuego cuando se mira.
Sabe que brilla en el aire
dando vueltas con el miedo desatado,
con la seriedad confundida en la calma,
con las manos existiendo en la suavidad.
En la realidad me obliga a mirarla,
en los sueños me da sus caricias,
en el Mundo de los sabores combinamos perfecto.