24 dic 2010

Procesos mentales indiscutibles.

Todo este tiempo estuve simulando ser tan vacía como mi sanidad e incluso me la creí. ESCUCHEN: No estoy vacía ni mucho menos! Mi cuerpo está rodeado de flores negras y rojas que resaltan su naturalidad en el aire vaporoso y caliente. Asco. Así se siente el dulce pegote de un corazón enmariñado con otro.
Mi sangre es invisible a tus ojos, ¿querés lentes?, ni siquiera ellos podrían verla. ¿Querés un telescopio? Ni siquiera él podría verla. Está estúpidamente pintada de color amarillo aunque siempre pidió ser negra, tiene estragos de brillos por aquí y por allá, tiene manos y dedos con los que sacude mi ardiente luz interior.
Nunca la verás.


Es extraño cómo se nos hace tan sencillo sentarnos frente al monitor y olvidarnos de todos nuestros sentidos. Quisiera ser rebelde.