Ensalada de personas. Esta vez por suerte sé dónde estoy parada y no temo perderme.
Intenté concentrarme en lo que quiero, y todo lo que vi fue mi mano junto a la de alguien. Quiero tomarla y coserla a la mía con la esperanza de que no querer cortar los hilos más adelante.
Mi corazón se empeña en ser indomable. Mi mente le dice "Sé libre!" y él se lo reprocha, sabiendo que a las horas está asfixiado pidiendo un poco de aire fresco. Indomable, definitivamente.