No quiero dejar colar en mi mente ni un pensamiento más que tenga en él impregnado el olor de tu piel.
Que el tiempo me revolotee con sus vientos hacia donde quiera, que me arrastre como una ola por la arena, hacia aquí y hacia allá. Ya no quiero tener que mover mis piernas.
El amor enfermo es como un orgasmo. Se puede prolongar e intensificar, pero siempre termina y se lleva gran parte de nuestras energías.
No merece la pena hablar de vos... Sólo eso pude ofrecerte, sólo mi amor enfermo. Tomaste la parte buena y me devolviste la enfermedad.