¿Se puede pretender no hacerse adicto a una droga que tanto nos gusta? Me diste a probar una a la que no puedo resistirme. Siento el peligro a flote de piel. Temo que esa sustancia se impregne en mis órganos y no quiera salir. Temo que mañana sea demasiado tarde. Temo quererte más de la cuenta.
Árbol de muchas hojas, me das aire fresco con el que puedo respirar tranquila e impulsivamente. Es arriesgado tener mi respiración en tus manos.
No quiero hablarte explícitamente. Tu boca es un arte tan clicheado como tus mentiras. Te quiero y te desprecio, pero más te quiero.
¿Quién puede hablar de mis acciones mejor que yo? ¿Pero tengo que darte explicaciones? Ni a vos, ni a ella. Es mi corazón, son mis piernas, es mi alma, es mi mente, es mi vida.