15 jun 2011

Tenés oídos.

Decido bajarme de esa estúpida mesa donde todos se quedan escondidos, huyendo de todo. No sé cómo algún día pude pensar así. Tienen miedo a caerse, a golpearse contra el piso frío y duro, a sangrar como locos y ya no poder parar de llorar de dolor. ¡Pero qué estupidez! ¿Se privan de sentir? Bájense de esas alturas que no los dejan ver con claridad sus corazones.. Pobre de ellos, pidiendo solamente un poquito de color rojo. Siendo gratis, aliméntenlos.
Escuchá ese tímido latido... Tuc-tuc, tuc-tuc. Y cada vez más fuerte.