Tanta gente como líneas en mis manos... Cada una hace un tajo personal y así voy formando todas las cicatrices que siempre quise.
Tomo mis raíces y me voy con ellas a un lugar donde la tierra sea más blanda. Ellas extrañarán y clamarán por tus filosas tijeras que hacían que mi color se derramara inútilmente. Y me gustaba que tuvieras tanto poder en tus manos. Probablemente acá me duela más tu asesina ausencia, pero no lidiaré jamás con esa tierra impenetrable.
Estoy aburrida de escribir sobre vos. Aburrida y cansada. Las frases que indican que todavía estás acá me ponen ojerosa.
¿Es que nadie entiende lo difícil que es escribir sobre la felicidad? Pero soy feliz.