23 sept 2011

Asco.

Es fácil sentirme como si tuviera seis patas, un pelaje extraño y saliva verde chorreando de mis colmillos. Soy eso y aún puedo ser más. Nadie me conoce, nadie nunca podrá meter su mano en mi estómago sin matarme.

Ya puedo repirar sin atorarme con espinas, pero sólo por unos segundos. La enfermedad sigue aquí. Vos me la transmitiste con tu sangre.
Y después preguntan por qué no quiero ser madre...

Tanta explicidad saltando de mis dedos me asquea. Mejor que me extrañes, blancura.