¿Puede uno liberarse de su naturaleza? Las raíces te llevan a donde quieren con sus ataduras tan firmes. Soy presa de ellas y nunca dejaré de serlo.
Nos acotumbramos a pensar que es lo que nos tocó, que ellas harán de nosotros miserables condenados durante toda nuestra vida. Eso está bueno cuando la celda está decorada a nuestro gusto, cuando las barras son casi invisibles, cuando estamos cómodos sin dar un paso hacia el costado. Pero no se siente igual cuando las espinas nos dan su desesperante hogar. Tendré que aceptarlo.