Hoy mis huesos son de caramelo.
Se derriten con el sol y
tienen la exasperante necesidad de que los beses uno a uno.
Hoy mis pies no me sostienen.
Me balanceo con el viento de tormenta
me golpeo contra el suelo y allí quedo.
Hoy soy una hormiga
y te pido que me quieras
hasta con mis más burdos versos.