17 nov 2016

L i b r e

Si es que querés
podés
amarme
como la mano que enfunda la navaja.

Estoy acá
en el cuarto
en la cama
en el perfume que dejo en la ropa
en tu voz
en tus uñas largas
en tu aroma a

libertad.

Esa que mentiste
que dijiste ser
y no eras más
que un puñado de flores
arrancadas del jardín.