Si escuchás
el silencio
que habita mis manos
vas a degustar
la inmobilidad que me aprieta.
Frente a mi frente
están los ojos
de esa conciencia
que no quiero engañar
esa que me dice
que qué hago acá.
Y así me iré
bailando
hacia el norte
para que sigas atando
las mismas cuerdas
en los mismos brazos
con los mismos aromas
a libertad.