Cómo cuesta respirar dentro de esta oscuridad.
Parece que los átomos se apretaran para no pasar por mis pulmones.
Cuán difícil es la subida hacia la luz.
Nunca pensé esforzarme para ello, siempre creí seguir balanceándome en el borde.
Pero el día llegó y caí profundo.
Rasqué piso y paredes de este lugar. Hurgué basuras y ratas para llenar mi espíritu de algo.
Y de tanto caminar en círculos, encontré una pequeña escalera que decía llevarme hacia arriba. Le creí y acá estoy, escalón a escalón, a paso tortuga e insegura, pero voy.