Intento fallido.
Cobarde, estúpida.
No fue suficiente el tiempo ni la dosis.
Me heló el miedo y el dolor en mi estómago.
Me han destruido
y ahora este deseo es mi culpa.
Ahora exigen curarme de la herida
que ellos mismos hicieron en mi cabeza.
No quiero la sabrosa cena,
no quiero más pastillas inservibles,
quiero que alguien que realmente me ame
ponga veneno en mi arroz
o me inyecte insulina luego de un último beso.