No me importa no ver más el
precioso Sol que todos admiran.
No extrañaría las duchas calientes,
ni los celulares inteligentes,
ni las ventanas abiertas,
ni el invierno, ni el verano.
Con mi corta edad la vida
decidió matarme.
No. No tengo cáncer.
Búrlense de mí por ser la estúpida
que no sabe aprovechar lo que le tocó.
Por dentro estoy llena de nada,
sólo quiero matar la nada.
Pero más que nada quiero destrozar a pedazos
al maldito dolor.
No me apetece la comida.
No me apetece salir.
No me apetece la vida.