Tus objetos son aullidos de perros
que no quiero escuchar para no sufrir.
Los encuentro en mis bolsos y duelen cual dardos en el pecho.
Ya sé cómo sigue esto, ya lo viví (porque el plural no existe).
Esta vez no voy a ser la víctima.
No.
Esta vez mi extrañar arde alrededor
pero no pienso encender más fuego.