No me hundo en lo profundo
de los recuerdos
porque mi posible salud
no me lo permite.
Como siempre,
en todos los charcos te reflejás,
en todas las letras, palabras,
en todas las pocas mañanas
donde podía verte.
Y para que "la granada"
que habita en mi pecho
no explote,
me exijo terminar las líneas
en este punto.