22 ago 2015

Stop avoiding

Ha sido un duro tiempo de luchas. Yo que pensé que para mí no iba a ser igual que para todos los que se habían deprimido alguna vez. Yo iba a ser distinta, sin recaídas, sin preguntas, sin largas terapias, sin sentimientos que pudieran invadirme como guerreros de otra tribu. Básicamente creí que mi diagnóstico no era mío.

La medicación no es perfecta, la psicoterapia no es magia. Tantos años de imitación y -mal- aprendizaje no se iban a ir así como así.

Estos tres meses se han disfrazado de eternidad. Estoy en viaje a pisar la realidad aún. Cuesta, lo admito. Quizás ni siquiera puedo decir que fui yo la que se tomó todas esas pastillas.

Es difícil levantarme, comer, salir, hablar, dormir. Lo es y lo va a ser durante un largo tiempo, pero qué bien se siente seguir acá.
Una reciente amiga me dijo que lo importante no es saber hacia donde vamos, sino seguir en movimiento, NO PARAR.