No es frágil mi esencia.
Cuando escucho el goteo de su tristeza
la cuelgo con palillos en la cuerda
para que escurra lo que en exceso le aflige.
Cuando me dice que cansada está
de esta rutina de saludos y teléfonos
y despertadores 7:30
la calmo con un "es lo que hay, valor"
y "mañana será mejor".
Cuando sabe encogerse de placer
entre dedos y labios nocturnos
en camas ajenas
me agradece y sigue su viaje al infinito.
Cuando la arrolla el aburrimiento
y me pregunta quién soy
le respondo desde mi colchón de dudas
que no es fácil mi esencia
que busque en el índice de sueños
y sabrá así plasmarme
sobre un mar de tinta en papel.
28 sept 2016
16 sept 2016
Intenté escribir sobre el amor pero sólo cociné una ensalada de tristeza.
Tu canción se voló y no recuerdo más que lo que me permite un video mal grabado.
No sé si quiero escuchar pero lo hago porque no hay peor dolor que el que se quiere esconder.
No fue el tiempo lo que traspasó la piel, esa que decías suave, son los hilos de tu boca y la mía que tejen aún ideas con sabor.
Tu canción se voló y no recuerdo más que lo que me permite un video mal grabado.
No sé si quiero escuchar pero lo hago porque no hay peor dolor que el que se quiere esconder.
No fue el tiempo lo que traspasó la piel, esa que decías suave, son los hilos de tu boca y la mía que tejen aún ideas con sabor.
Aprendí un día que la filosofía me retuerce el estómago.
Porque no, no sé morir en un punto fijo, tengo la asquerosa necesidad de seguir y seguir hasta donde la vida no es más que un paredón de mármol que sólo espera mi cabeza golpear.
Me siento en la silla y giro cantando saludos matutinos. Allí cerca me refugio en tareas y teléfonos y bandejas con tazas.
Y entonces llega la tarde y tic tac, tic tac.
Porque no, no sé morir en un punto fijo, tengo la asquerosa necesidad de seguir y seguir hasta donde la vida no es más que un paredón de mármol que sólo espera mi cabeza golpear.
Me siento en la silla y giro cantando saludos matutinos. Allí cerca me refugio en tareas y teléfonos y bandejas con tazas.
Y entonces llega la tarde y tic tac, tic tac.
15 sept 2016
Ni siquiera en mi cama soy libre
me atan las cuerdas de las alarmas
del vivir como no quiero
y del como quiero, también.
Ayer dormí en la tuya
porque tus cuerdas son más livianas
pero dijiste ahora haber comprado
las más gruesas del condado
para poder atarme sin problema.
Estoy allá, en otro lado
donde puedo soplar un poquito el viento
para que me de vuelo
y así salir de la piel que también me atrapa.
Se forman hilos de letras desde tu boca
con agujas que intentan coser
mis manos en tu espalda
y que así puedas
-sin querer, quizás-
llevarme a cuestas.
Y eso sí: es deber en esta prisión
dejar mis defectos en la puerta.
me atan las cuerdas de las alarmas
del vivir como no quiero
y del como quiero, también.
Ayer dormí en la tuya
porque tus cuerdas son más livianas
pero dijiste ahora haber comprado
las más gruesas del condado
para poder atarme sin problema.
Estoy allá, en otro lado
donde puedo soplar un poquito el viento
para que me de vuelo
y así salir de la piel que también me atrapa.
Se forman hilos de letras desde tu boca
con agujas que intentan coser
mis manos en tu espalda
y que así puedas
-sin querer, quizás-
llevarme a cuestas.
Y eso sí: es deber en esta prisión
dejar mis defectos en la puerta.
6 sept 2016
Esperanzadas mañanas donde me levanto enganchada de sueños difíciles de separar.
Escucho la puerta del baño cerrarse y blasfemo para mi interior. Los minutos corren y no los puedo alcanzar.
Corro a la cocina, corro a vestirme, corro a los pensamientos que me exigen ser escritos.
Por fin se oye el agua de la cisterna bajar y espero cerca para ahorrar segundos que quién sabe dónde se esconden.
Clavo la mirada penetrante en el ser que se atrevió a quitarme el lugar aunque sé que nada de culpa tiene. Agacha la cabeza, como presa entregada, y sigue su camino al cuarto.
El espejo me espera para decirme que hoy es un día más, uno de esos que me llevan adelante en esta carrera que sí es vida.
Me escucho decirme que con una sonrisa todo es mejor, palabras clichés escritas en bocas de todos.
El agua helada recorre mi palidez y me siento bien. Hoy me siento bien.
Escucho la puerta del baño cerrarse y blasfemo para mi interior. Los minutos corren y no los puedo alcanzar.
Corro a la cocina, corro a vestirme, corro a los pensamientos que me exigen ser escritos.
Por fin se oye el agua de la cisterna bajar y espero cerca para ahorrar segundos que quién sabe dónde se esconden.
Clavo la mirada penetrante en el ser que se atrevió a quitarme el lugar aunque sé que nada de culpa tiene. Agacha la cabeza, como presa entregada, y sigue su camino al cuarto.
El espejo me espera para decirme que hoy es un día más, uno de esos que me llevan adelante en esta carrera que sí es vida.
Me escucho decirme que con una sonrisa todo es mejor, palabras clichés escritas en bocas de todos.
El agua helada recorre mi palidez y me siento bien. Hoy me siento bien.
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