Mi piel es piel
cuando roza la tuya.
No encuentra consuelo en el aire
veraniego
ardiente
cálido
caliente
que la mima sin querer.
Le habla a mi alma
y le pregunta
por qué me separé de esa piel
que tanto añora
que tanto llama hasta en el día
hasta en el pie de la noche
que no puede fingir
que sólo quiere su sal
su aroma
su rosa.
Mi alma
tan maltrecha de extrañar
le responde casi en llanto
que poco falta
para que el reloj se haga agujas
y teja un encuentro magistral.