3 ene 2016

La almohada despojada de sueño me recuerda a la oscuridad.
Derramo sobre ella el cansancio y el insomnio que debo dejar ir, pero no hago más que acurrucarlo como a un bebé.
Tan acompañada en mi soledad...

9 dic 2015

Es muy cierto que el dolor te obliga a sentirlo, no así el amor, que podemos ignorarlo por completo.
Esta vez es el primero el que se esconde en las tareas, se camufla en la ansiedad, se pone tras un vidrio intocable. Saber que está ahí y no poder palparlo hasta cuando él decide.

A veces me callo porque las palabras me atragantan. Hoy y no sé hasta cuándo.

25 nov 2015


Ella cree ser princesa
y manipula por su necesidad.
Muchos caímos y más caerán
en sus hechizos hechos con armas de corte y fuego.
Tanto no me preocupa eso,
sino que su imagen se aferre
en las baldosas, en el auto, en al aire
de la mujer que menos lo merece.
Lejos está de ser un orgullo,
no,
es la nicotina que cuesta liberar de los pulmones
una vez que ya se dejó de fumar.



19 nov 2015

Se acomoda en su descanso,
es un mar sin olas cuando la miro,
es una tormenta de fuego cuando se mira.

Sabe que brilla en el aire
dando vueltas con el miedo desatado,
con la seriedad confundida en la calma,
con las manos existiendo en la suavidad.

En la realidad me obliga a mirarla,
en los sueños me da sus caricias,
en el Mundo de los sabores combinamos perfecto.


28 oct 2015

¿Cuántas veces
con la cabeza partida
por la ciudad
caminé?
¿Cuántas veredas rompí
con las enormes
celestes perlas?
Lugares comunes a los que
asisto siempre que me pierdo,
como este lugar,
como la cama infinita,
como la habitación sin luz.

23 oct 2015

A veces todas las estanterías caen
sin ningún esfuerzo.
Nada puedo hacer
más que mirar
con el espanto en la boca.
Recuerdos, logros, vida
partiéndose contra el piso.

Y en mis ojos
se ve el desgano
esparciéndose por las sábanas,
invitándome a dormir una eternidad,
tentándome a llorar
las desgracias
y a no cumplir más horarios.

Entiendo y acepto
que el desastre
tiene mi nombre.

13 oct 2015

Una joven mujer mirándose
en el espejo.
Se toca el rostro
las líneas
las pecas
los puntos
las historias en sus labios.

Se observa y sonríe.
Ha logrado ser
lo que su mente anhelaba.
Deja que sus dedos recorran
el cabello
como si por una cascada bajaran
hasta que
se topa con
marcas en el cuello.
Besos enterrados a golpes.

El recuerdo estaba ahí
como si nunca hubiera querido
maquillarlo,
viviente y brillando
en esa pálida piel.