18 mar 2015

¡Qué dulzura deseada la de tus labios!
¡Cómo anhelaba tu respiración tan cerca de mi piel!
El olor a vos es inconfundible, tus manos, tu cuerpo, tus palabras...
El amor desde nuestras caricias hasta nuestra bocas nos atravesó e hizo de nosotras las dueñas de una necesidad hermosa.

Y tus grandes ojos, tus pestañas.
¡Ay, ay!
¡Ay de mí! La afortunada de sentirte esa noche.

Guardaré el infalible recuerdo
en la miel de mis sueños.